Una inversión de 3.563 euros ha conseguido eliminar todos los elementos que degradaban la Torre del Mar
Obras de restauración de la Torre del Mar
  • Una inversión de 3.563 euros ha conseguido eliminar todos los elementos que degradaban la edificación protegida


La Concejalía de Patrimonio ha llevado a cabo los trabajos de restauración de la Torre del Mar de Borriana para reparar los daños ocasionados por pintadas y actos vandálicos que el edificio había padecido en los últimos años, para mantener la edificación en buenas condiciones y garantizar su conservación.

El edil de Patrimonio, Vicent Granel, ha explicado que era necesario trabajar en la restauración de la torre, “símbolo histórico de la zona marítima y del Clot”, y no podía seguir con las pintadas, grafitis y desperfectos “a causa de los actos vandálicos sufridos".

Al respecto, ha manifestado la necesidad de “mantener en valor el patrimonio local”, y esto solo se conseguirá, a su juicio, “con el respeto que se merece y dejando los actos vandálicos a un lado".

Por su parte, la restauradora de la localidad, Rosa Serra, ha subrayado que "no se trata de grafitis artísticos, sino de actos vandálicos, ya que su factura y temática no ofrecen ningún valor y al ser este un monumento declarado como Bien de Interés Cultural, suponen una agresión y no tienen cabida en el lugar".

En esta ocasión la restauración efectuada es una pequeña intervención en el inmueble, dirigida a limpiar la piedra que le da forma y eliminar algunos desperfectos en sus muros. Para ello, se ha contratado la redacción del proyecto y restauración de la Torre del Mar por una cuantía de 3.563 euros, de los cuáles, la redacción del proyecto ha supuesto 726 euros, y las obras de restauración 2.837 euros.

Granel ha apuntado que el problema “más importante” que presentaba la torre era la existencia en la primera planta de una serie de grafitis situados en tres de los cuatro muros interiores de la torre, y también en la escalera de subida a la planta superior.

Otro de los aspectos de degradación del edificio eran los restos biológicos, excrementos de aves, diseminados por las paredes y en el antepecho de las ventanas. "Los cuales no solo provocan un daño estético, sino que suponen un problema de salubridad", ha precisado Granel. .

Por tanto, el objetivo fundamental de esta intervención, ha destacado el regidor de Patrimonio, ha sido “devolver a los interiores de la torre su aspecto anterior a las agresiones que se caracterizan por dificultar la legibilidad del conjunto y por suponer un deterioro considerable en el inmueble”.

Al mismo tiempo, ha insistido, se ha pretendido adecuar el interior mediante la limpieza, la consolidación y la reintegración puntual de los paramentos. Por último, dotar al lugar de las barreras físicas necesarias para evitar o minimizar, en la medida de lo posible, el daño en caso de futuras agresiones de aves y pintadas.

El criterio de intervención seguido ha sido el de conservación y mantenimiento, consistente en la reparación de pequeños daños ya producidos, como la limpieza de los paramentos, eliminación de elementos impropios, en este caso grafitis, y la consolidación y reintegración puntual de los morteros.